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Repiso Libros

Vista cansada, de Luis García Montero

Asistí la semana pasada a la presentación del libro de Luis García Montero en Casa del Libro. Una delicia, mayor si cabe que el rato de café y charla previa con Luis, Chus y Nuria. Rota como pasión común de fondo y las ferias del libro como argumentos de conversación. Intuyo, no se bien del todo porqué, que la charla nos traerá segundas y terceras partes.

Una delicia es este libro, editado con elegancia y hermosura por Visor. Es uno de esos libros que gusta tocar, apresar entre las manos, abrirlo y leerlo.

Leíamos informaciones sobre el libro en Diario de Sevilla, y El Mundo. De Luis nos habla Joaquín Sabina (¿Vista cansada? Ojo de lince diría yo. Pupila solidaria y encendida. Voz que llama a las cosas por su nombre más nuestro) y Alejandro Luque, que rompe una lanza por el ser humano que hay detrás de esos textos.

Dejemos aquí estos dos poemas:

Memoria de la felicidad (playa de Rota)

No es injusta la vida
por estar condenada a cambiarte despacio
como yo te desnudo.

Si no fuese una pobre amistad temblorosa,
un íntimo abordaje,
el tiempo debería permanecer callado
y detrás de la puerta,
para guardar así
la verdad de tu piel y la luz de la tarde.

Desde el jardín, a voces,
los amigos nos piden que bajemos.
Quieren ir hasta el pueblo por la playa.

A las olas que llegan
no les faltan misterios que poner a tus pies,
ni arena que borrar entre tus pasos.
Mi libertad, que todo lo padece
y navega entre dudas posesivas,
al verte caminar va comprendiendo
que si tú te quedases
así, tal como eres,
salvada de las horas,
con tu cabello negro, y con tus ojos,
y con la fe de la madera limpia
que flota en tu mirada,
yo me iría alejando de ti,
cada vez más hundido,
como una luz se aleja por el mar
de una verdad robada por el tiempo.

La vida no es injusta,
aunque esté condenada a cambiarte despacio
como yo te desnudo.

Vente conmigo al frío del invierno.
Deja que todo pase
como pasa una mano por la piel,
como corre la lluvia
por el cristal de un dormitorio.
Allí se puede ser feliz. Incluso
volveremos un día,
descalzos y abrazados en la niebla,
a caminar por esta playa
cuando seamos viento.


Los hijos

Por favor, no hagan ruido
en la tranquilidad de este poema
escrito con la mano
del que cierra la puerta al apagar la luz.
Mis tres hijos acaban de dormirse.
Necesito el silencio para pensar en ellos.

Colores indelebles en un lápiz
de trazado infantil,
vuelven a dibujar
–pero esta vez en serio–
un árbol, una casa, la memoria
de una luz encendida
con sabor a diciembre,
los cristales del miedo
y la ilusión del porvenir
bajo el sol de los días laborables.

Un hijo es el segundo país donde nacemos.
Con su falta de edad nos hace cumplir años
y nos devuelve
al mundo del reloj,
a las llamadas telefónicas
que son una raíz
en la orilla del tiempo.
Un hijo nos enseña a preguntar
con voz de agua
la verdad decisiva de la tierra.
Ser como juncos, y en amor flexibles,
no asegura respuestas
ni confirma el reposo.

Elisa, Irene, Mauro,
cada cual con su puerto y con su lluvia,
luces cambiantes en el mismo río.
Nadie comente, por favor,
que acabo de escribirles un poema.
Los hijos crecen con espinas.
Nunca sé imaginar
lo que pueden decir de lo que digo,
lo que pueden pensar de lo que pienso,
lo que pueden hacer con lo que hago.

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1 comentario

Badr -

• Ángela Fernández Canal Sur Televisión.La tangerina Badia Hadj Nasser presenta su último libro "El velo al desnudo" Yasmina es una chica tangerina, nacida en una familia tradicional. Su vida se vuelve boca abajo cuando comete una traición al honor, según la sociedad en la que vive: se enamora de un cooperante francés. La protagonista del libro inicia una búsqueda de su identidad como mujer. Ángela Fernández http://www. andaluciasinfronteras. com/noticianome_uno. php?id=135

La vida no es injusta,
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