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In Nomine Dei en Sevilla.

"Si Dios perdona, cómo es posible que no perdone la Iglesia"

La obra dramática de José Saramago será estrenada en Sevilla por el Centro Andaluz de Teatro (CAT), bajo la dirección de José Carlos Plaza en el Teatro Central .

Nos habla de ello Amalia Bulnes en El Correo de Andalucía : "In Nomine Dei, escrita por Saramago en 1993 (por la que obtuvo varios premios), escasísimamente representada y cedida ahora al Centro Andaluz de Teatro, es la adaptación dramática de una historia real ocurrida en el siglo XVI, un conflicto entre católicos y protestantes anabaptistas en una ciudad del norte de Alemania, Münster. Los protestantes, a cuenta del gobierno de la ciudad, instalaron una especie de comunismo evangélico, eliminaron las deudas, el dinero... Los jefes porque siempre se necesita un jefe, explica el propio Saramago en la publicación que recoge este texto, querían vivir al estilo de los patriarcas bíblicos y algunos tenían hasta 14 mujeres, para escándalo de los católicos.
Aquello acabó en una carnicería. Se mataron, se torturaron, se degollaron. Una ciudad que tenía 14.000 habitantes se consumió hasta quedarse en 2.000. Y ni siquiera se trataba de dos dioses distintos, era el mismo Dios, el mismo libro: la Biblia, remata el Nobel de Azinhaga."

En referencia a este episodio histórico, decía Saramago en su discurso de entrega del Nobel: "Si el emperador Carlomagno no hubiese establecido en el norte de Alemania un monasterio, si ese monasterio no hubiese dado origen a la ciudad de Münster, si Münster no hubiese querido celebrar los 1.200 años de su fundación con una ópera sobre la pavorosa guerra que enfrentó en el siglo XVI a protestantes anabaptistas y católicos, el aprendiz no habría escrito la pieza de teatro que tituló "In Nomine Dei". Una vez más, sin otro auxilio que la pequeña luz de su razón, el aprendiz tuvo que penetrar en el oscuro laberinto de las creencias religiosas, ésas que con tanta facilidad llevan a los seres humanos a matar y a dejarse matar. Y lo que vio fue nuevamente la máscara horrenda de la intolerancia, una intolerancia que en Münster alcanzó el paroxismo demencial, una intolerancia que insultaba la propia causa que ambas partes proclamaban defender. Porque no se trataba de una guerra en nombre de dos dioses enemigos sino de una guerra en nombre de un mismo dios. Ciegos por sus propias creencias, los anabaptistas y los católicos de Münster no fueron capaces de comprender la más clara de todas las evidencias: en el día del Juicio Final, cuando unos y otros se presenten a recibir el premio o el castigo que merecieron sus acciones en la tierra, Dios, si en sus decisiones se rige por algo parecido a la lógica humana, tendrá que recibir en el paraíso tanto a unos como a otros, por la simple razón de que unos y otros en El creían."

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